Historias

David y Betsabe

David y betsabe
El término bendición proviene de un vocablo latino que hace referencia a la acción y efecto de bendecir. Este verbo, por su parte, es una forma de denominar la acción de alabar, ensalzar o engrandecer, de consagrar algo al culto divino o de invocar la bendición divina a favor de algo o de alguien.

2 Samuel 11

11  Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.

Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.

Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.

Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.

Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.

Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.

Cuando Urías vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por el estado de la guerra.

Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real.

Mas Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a su casa.

10 E hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no descendiste a tu casa?

11 Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.

12 Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente.

13 Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no descendió a su casa.

14 Venida la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías.

15 Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.

16 Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes.

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17 Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos del ejército de los siervos de David; y murió también Urías heteo.

18 Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra.

19 Y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra,

20 si el rey comenzare a enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro?

21 ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y murió en Tebes? ¿Por qué os acercasteis tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto.

22 Fue el mensajero, y llegando, contó a David todo aquello a que Joab le había enviado.

23 Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta;

24 pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Urías heteo.

25 Y David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto, porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la ciudad, hasta que la rindas. Y tú aliéntale.

26 Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido.

27 Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.

Historia de David y Betsabe

La historia comienza cuando el rey David decide quedarse en casa en Jerusalén mientras que su ejército israelita salía de casa para pelear otras batallas y reyes. David se levanta una mañana y se pasea por el techo de su palacio cuando a la distancia alcanza a ver a una hermosa mujer que se estaba bañando en el techo de su casa. Al caer por su belleza, David manda a pedir que se le diga quien es esta hermosa mujer, su mensajero le dice que esta mujer se llama Betsabé, hija de Eliam y esposa de Urías uno de los soldados del ejército de David. Aun sabiendo esto, David mandó llamar a Betsabé para dormir con ella. Tiempo después Betsabé le hizo saber a David que ella estaba embarazada.

Temeroso de que su adulterio secreto fuera a ser descubierto, David mandó llamar a Urías para que regresara a casa para dormir con su esposa, para así cubrir el embarazo de Betsabé pero Urías se rehusó a tener un momento como este mientras que sus colegas estuvieran fuera peleando en la batalla. David se enojó tanto de que su plan no había funcionado que como último recurso mando una nota al general de Urías ordenandole que lo pusiera al frente de la batalla más feroz y lo abandonara para que Urías fuera herido y muerto. Tras la muerte de Urías, Betsabé sostuvo varios días de luto y al final David la mando llamar para que fuera su mujer.

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El profeta Natán visitó al rey David para hacerle saber que Dios estaba decepcionado de David, y aun después de que David se arrepintiera de su pecado, Natán le dijo a David que el hijo que Betsabé daría a luz no sobreviviría.

Explicacion

David cae en pecado

Dios había llevado a David a alcanzar el trono de Israel y a conquistar otros pueblos alrededor, llegando David a reinar sobre todo un imperio; sin embargo la vida de David tomó otro rumbo después de haber alcanzado la cumbre. David apartó los ojos de Dios por un tiempo y su vida fue presa del pecado. El pecado casi destruyó la vida de David por completo, pero la misericordia de Dios le salvó de la muerte; no obstante, el pecado de David dejó una huella imborrable en su vida, su hogar y la nación.

Una decisión fatal. Cuando el ejército israelita salió a luchar contra los amonitas, David decidió quedarse en Jerusalén y ésta resultó ser una decisión fatal para su vida. Lo que Satanás no había podido conseguir antes, lo consiguió esta vez que David se quedó solo; bastó un solo momento para que David diera lugar a una tentación que lo llevaría a caer en pecado y que destruiría mucho de lo que David había llegado a lograr en su vida. ¿Qué sucedió en la vida de David para que cayese en tal profundidad de pecado? ¿Cuál fue el error que David cometió? ¿Cómo se encontraba David espiritualmente en ese momento? ¿Podía Dios evitar que David cayese? Con seguridad se puede decir que Dios siempre provee una salida en el momento en que sus hijos son tentados; David, sin embargo, rehusó tomar la salida y decidió comtemplar la tentación, cayendo rápidamente en el pecado. El ejemplo de David es una advertencia a todo santo que nunca dé lugar a ser seducido por sus deseos carnales. La ocasión terminó siendo una experiencia devastadora en la vida de David. ¡Qué irónico que mientras los ejércitos de David derrotaban a los amonitas, David era derrotado por la tentación y el pecado!

¿Qué aspectos de su vida descuidó David en el momento de ceder a la tentación? Matthew Henry destaca tres aspectos de debilidad en David que fueron ocasión para caer en pecado:

1) el descuido de su misión,

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2) el amor a lo fácil y la indulgencia de un temperamento perezoso, y

3) la inquietud de los ojos. Los dos primeros aspectos formaron parte en la decisión de David de quedarse en Jerusalén mientras sus hombres luchaban contra el enemigo. El tercer aspecto fue el que indujo a David a contemplar indebidamente a Betsabé.

Una mirada fatal. Todo comenzó con una mirada, mientras David salía una tarde a pasearse sobre el terrado de su casa. Desde allí David podía ver las terrazas de las otras casas que se encontraban en un terreno más bajo. Desde allí pudo ver, en una de las casas vecinas, a una hermosa mujer que se bañaba. Si David no miró a propósito la primera vez, sí pudo haber evitado el seguir mirando a la mujer; pero sus ojos continuaron mirando, y le fueron ocasión para caer. David se quedó comtemplando a la mujer, dejándose llevar por sus deseos carnales, sin ponerse a pensar si aquella mujer estaba soltera o casada. La imagen que veía en sus ojos, oscureció su mente que ya no pudo pensar clara y sabiamente.

Un interés fatal. David se dejó llevar por sus deseos carnales inmediatamente; no le fue suficiente el mirar, sino que comenzó a inquirir acerca de aquella mujer. Sus mensajeros le informaron que era una mujer casada, que se llamaba Betsabé y que era la esposa de Urías el heteo. Esta información era suficiente para que David hubiese quitado su interés en aquella mujer; pero su corazón y su mente ya estaban cegados por malos deseos. Urías era uno de los oficiales más valientes de David. Urías era parte de los treinta, un grupo seleccionado de los hombres más valientes de David. El historiador judío Josefo afirmaba que Urías fue el escudero de Joab. David, sin embargo, estaba determinado a conseguir a Betsabé, envió a traer a Betsabé y la tomó. Ella vino a él, y él durmió con ella. David, quien había ascendido muy alto con la ayuda de Dios, ahora descendía a las profundidades del pecado de adulterio, y descendería aún más. ¡Con qué rapidez se apoderó el pecado de la vida de David! Todo porque apartó sus ojos de la ley de Dios.

Una consecuencia fatal. Betsabé quedó embarazada. Cuando ella se dio cuenta, también lo hizo saber a David. Según Keil, Betsabé pidió a David que hiciera todo lo necesario para ocultar lo que había pasado y evitar así el castigo de muerte que la ley requería para el hombre y la mujer adúlteros. El texto no refleja esta actitud en Betsabé, sino en David; no era necesario que Betsabé lo pidiese, David mismo trataría de evitar su vergüenza y su propia muerte.

Vídeos de David y Betsabe

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