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Jesús camina sobre las aguas

Jesus Camina sobre las aguas
El evangelio nos presenta a Jesús que camina sobre las aguas y además se nos relata que el Señor hace que Pedro también camine sobre el lago. Pedro pide caminar sobre las aguas, le dice a Jesús: “Señor si eres tú mándame caminar sobre el lago”. El Señor hace posible ese milagro. Y es que Jesús siempre obra milagros en nuestras vidas. Él nos hace caminar sobre las aguas turbias de este mundo, Él nos sostiene con su gracia para que no nos hundamos nunca ante los problemas. Por Cristo, con Cristo y en Cristo siempre estamos a flote. El evangelio nos relata que Pedro sintió un viento fuerte, tuvo miedo y empezó a hundirse. Aquí tenemos otra lección, ese viento fuerte podemos decir que es todo aquello que viene sobre nosotros con fuerza y nos quiere hacer perder nuestra confianza en Dios.

Mateo 14:22-33

Jesús camina sobre el agua

22 Después de esto, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca, para que cruzaran el lago antes que él y llegaran al otro lado mientras él despedía a la gente. 23 Cuando la hubo despedido, Jesús subió a un cerro, para orar a solas. Al llegar la noche, estaba allí él solo, 24 mientras la barca ya iba bastante lejos de tierra firme. Las olas azotaban la barca, porque tenían el viento en contra. 25 A la madrugada, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. 26 Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo:

—¡Es un fantasma!

27 Pero Jesús les habló, diciéndoles:

—¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!

28 Entonces Pedro le respondió:

—Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua.

29 —Ven —dijo Jesús.

Pedro entonces bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús. 30 Pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y como comenzaba a hundirse, gritó:

—¡Sálvame, Señor!

31 Al momento, Jesús lo tomó de la mano y le dijo:

—¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudaste?

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32 En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús, y le dijeron:

—¡En verdad tú eres el Hijo de Dios!

Jesús camina sobre las aguas

En el evangelio de Mateo en la Biblia se encuentra un pasaje que relata el prodigio cuando Jesús camina sobre las aguas. Esta extraordinaria historia neo testamentaria representa una poderosa reflexión sobre perseverar en la fe.

Mateo 14:22-33 nos enseña que con Jesús podemos caminar confiados y con fe sobre el agua. Pero además, de estos versículos se pueden extraer algunas otras enseñanzas para nuestras vidas como cristianos.

Una de ellas es la dependencia e intimidad que nos muestra Jesús con Dios su Padre. Ya que, luego de realizar el portentoso milagro de alimentar a cinco mil personas con tan solo cinco panes y dos peces, sube solo a la montaña para orar y glorificar a su Padre.

Este versículo es oportuno además, para que reflexionemos en cómo esta nuestra intimidad con el Señor, en función a ello te invitamos a leer el artículo, intimidad con Dios: ¿Cómo desarrollarla? Porque un íntimo de Cristo Jesús es aquel que solo vive como él lo hizo, para cumplir los deseos del Padre celestial.

Posteriormente ya entrada la noche Jesús camina sobre las aguas acercándose a la barca donde se encontraban sus discípulos. Al principio estos sintieron temor pensando que era una aparición la figura que caminaba hacia ellos.

Pero enseguida Jesús les tranquilizo exhortándolos a no tener miedo; más el apóstol Pedro no se conforma y le pide a su Señor lo llame para ir junto a él. Es allí donde se produce lo verdaderamente extraordinario Pedro camina en fe sobre las aguas.

¿Por qué Jesús caminó sobre el agua?

Jesús caminó sobre el agua para revelar a sus discípulos su plena deidad. De hecho, todos los milagros realizados por Jesús durante su ministerio terrenal tenían como objetivo principal señalar su persona como el verdadero Hijo de Dios enviado al mundo, tal y como se prometía en las Escrituras.

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En consecuencia, el milagro en el que Jesús caminó sobre el agua también sirvió para fortalecer la fe de los discípulos. Debían aprender que cuando la fe se deposita en Cristo, el Hijo de Dios, no hay nada que temer. Mateo registra la reacción de los discípulos en armonía con el propósito principal de este milagro. Adoraron a Jesús diciendo: "Verdaderamente eres el Hijo de Dios" (Mateo 14:33).

Jesús caminó sobre el agua porque es Dios

Al caminar sobre el agua, Jesús se reveló como verdadero Dios. Sólo el Creador del Universo podía desafiar las leyes de la naturaleza y caminar sobre el agua.

Cuando caminó por el Mar de Galilea, Jesús no tuvo en cuenta las leyes de la gravedad, la liquidez, la densidad de los cuerpos o cualquier otra ley que pudiera poner en duda su milagro. Simplemente abandonó la tierra firme y siguió caminando tranquilamente por el agua. Jesús demostró que las fuerzas físicas están completamente sometidas a Él.

En relación con esta verdad, Jesús caminó sobre el agua y se mostró como el cumplimiento de las Escrituras. Cuando Dios se manifestó a Moisés en la zarza ardiente, le dijo que Su nombre es "Yo soy" (Éxodo 3:14). De ahí que podamos comprender el tamaño del significado que había en el saludo de Jesús cuando dijo a los asustados discípulos: "Soy yo (o literalmente soy yo). No tengas miedo". (Juan 6:20). Aprende más sobre los nombres de Dios.

Fue el Dios Trino quien abrió el Mar Rojo y liberó a Israel de los egipcios (Éxodo 14). También fue Él quien abrió el río Jordán para que sus siervos pudieran pasar (Josué 3; 2 Reyes 2). Job respondió en una ocasión que Dios es el único que "extiende los cielos y camina por las alturas del mar" (Job 9:8).

Por eso, cuando Jesús caminó sobre el mar, dejó claro quién es realmente. Por eso la adoración de los discípulos era legítima. Estaban desconcertados ante el verdadero Hijo de Dios.

Jesús camina sobre el agua y debemos confiar en él

El milagro en el que Jesús caminó sobre las aguas nos enseña algunas lecciones importantes. En primer lugar, de este milagro aprendemos a confiar en el Señor. A menudo estamos en medio de una tormenta, remando contra un viento fuerte, y una sensación de abandono se apodera de nuestro corazón.

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Pero nuestro Dios es omnisciente. Él lo sabe todo. Aunque a veces la oscuridad de la noche intente impedirnos verlo, él sigue teniendo sus ojos puestos en nosotros. ¡Está observando nuestro barco desde la cima de una montaña! En el monte celestial de Sión está Su trono, desde donde gobierna todo el universo (Hebreos 12:22,23; Apocalipsis 14:1; 21:10).

En segundo lugar, este milagro nos enseña que Dios actúa a su debido tiempo según su soberana voluntad. Los discípulos pasaron horas remando contra el viento. Si fuera según su voluntad, seguramente Jesús habría venido antes. Pero hay un tiempo correcto para todas las cosas, y nada escapa a Su propósito. Por mucho que no lo entendamos, el fin último de todas las cosas es la gloria de Dios. Él es el Señor de la historia.

En tercer lugar, incluso una tormenta tiene su propósito en el plan soberano de Dios. Los discípulos necesitaban aprender una lección. Necesitaban que se fortaleciera su fe en el Señor. Hay lecciones que sólo se pueden aprender en medio de la tormenta.

Sin embargo, no importa si el fuerte viento acaba alejándonos de la orilla. Las aguas del mar de la vida no son un problema para Él. En el momento justo nuestro Redentor viene caminando sobre las aguas.

El profeta Nahum escribe que "el Señor tiene su camino en la tormenta y la tempestad" (Nahum 1:3). Podemos descansar en la seguridad de que las olas más altas, las que a veces incluso cubren nuestra barca, estarán siempre bajo los pies de nuestro Dios. Jesús camina sobre las aguas hacia nosotros, y debemos recibirlo como el verdadero Hijo de Dios, del que dependemos completamente.

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