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Jerico
Jericó (en árabe أريحا Arija; en hebreo יְרִיחוֹ Yériho (Speaker Icon.svg escuchar)) es una ciudad situada en Cisjordania, cerca del río Jordán, en Palestina. Los hallazgos arqueológicos de esta ciudad cananea demuestran que se edificó hace más de diez mil años. Sus habitantes originarios fueron los cananeos. Jericó está mencionada en los textos bíblicos y situada a orillas del río Jordán, ubicada en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá, a unos 8 km de la costa septentrional de la cuenca seca del mar Muerto, a casi 240 m por debajo del nivel del mar Mediterráneo y aproximadamente a 27 km de Jerusalén. Fue una importante ciudad del valle del Jordán (Dt. 34:1, 3), en la ribera occidental del río. En una época, la ciudad fue conocida como la ciudad de las palmeras (Dt. 34:3; Jue. 3:13); la primera mención en las Escrituras se da en relación al campamento de los israelitas en Sitim (Nm. 22:1; 26:3).

¿Cuál es el significado de Jericó en la Biblia?

Se cree que Jericó es una de las ciudades más antiguas del mundo. En la Biblia, Jericó es más conocida como el lugar donde se produjo un asombroso milagro que Dios realizó. Jericó fue la primera ciudad conquistada por Israel tras cruzar el río Jordán y ocupar la Tierra Prometida (Josué 5:13-6:23).

La ubicación de Jericó fue clave para su importancia. La ciudad estaba situada en el valle del bajo Jordán, justo al oeste del río Jordán y a unos quince kilómetros al noroeste del Mar Muerto. Se encontraba en la parte más ancha de la llanura del Jordán, a más de 800 pies por debajo del nivel del mar y a casi 3.500 pies por debajo de Jerusalén, que estaba a sólo 17 millas de distancia. Este detalle geográfico explica por qué Jesús dijo en su parábola que el buen samaritano "bajó de Jerusalén a Jericó" (Lucas 10:30).

En dramático contraste con su entorno desértico, Jericó prosperaba como un oasis fértil y alimentado por manantiales. En el Antiguo Testamento, se la llamaba a menudo la "Ciudad de las Palmas" por su abundancia de palmeras (Deuteronomio 34:3; Jueces 1:16; 3:13; 2 Crónicas 28:15). Situada estratégicamente como ciudad fronteriza, la antigua Jericó controlaba importantes rutas migratorias entre el norte y el sur, y el este y el oeste. Con el tiempo, la ciudad pasó a formar parte del reparto de la tribu de Benjamín (Josué 18:12, 21).

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Tras la muerte de Moisés, Dios eligió a Josué, hijo de Nun, para dirigir al pueblo de Israel. Bajo la dirección del Señor, entraron en Canaán y comenzaron a tomar posesión de la tierra. La primera ciudad que se interpuso en el camino de Israel fue Jericó, una fortaleza segura con muros altos y formidables. Josué envió espías para investigar la ciudad. Rahab la ramera, sabiendo que el Dios de Israel iba a derrocar a Jericó, escondió a los espías y más tarde los ayudó a escapar (Josué 2).

Antes de la batalla de Jericó, Dios dio a Josué instrucciones específicas para que los hombres de guerra marcharan en silencio alrededor de la ciudad una vez al día durante seis días. Los sacerdotes debían caminar con ellos, soplando cuernos de carnero y llevando el arca de la alianza como señal de la presencia de Dios entre ellos. Al séptimo día, debían marchar alrededor de la ciudad siete veces. A la señal apropiada, los sacerdotes debían tocar sus trompetas y el pueblo debía dar un fuerte grito. Hicieron exactamente lo que Josué les ordenó, y al séptimo día los muros de Jericó se derrumbaron. Los soldados entraron y tomaron la ciudad, destruyéndola por completo. Sólo Rahab y su familia se salvaron.

Al ser la primera ciudad en caer en la conquista de Canaán, toda ella fue consagrada al Señor (Josué 6:17). El pueblo de Israel no debía tomar ningún botín de guerra; Josué dio una orden clara de que "toda la plata y el oro y los artículos de bronce y hierro son sagrados para el Señor y deben ir a su tesoro" (versículo 19). De esta manera, Jericó era un "diezmo" para el Señor que les dio la victoria. El pueblo de Dios debía honrarlo con las primicias de la conquista. Acán violó esta orden y trajo la ruina sobre él y su familia.

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Historia de Jericó

La historia de la Biblia sobre la batalla de Jericó la podemos encontrar el capítulo seis del libro de Josué y trata sobre lo que fue la primera conquista de los israelitas para tomar la tierra de Canaán. Esta es tan solo una pequeña reseña sobre la batalla de Jericó, te invitamos a leer toda la historia en Bibliavida.com

Espías israelitas pudieron infiltrarse en dentro de las murallas de la ciudad de Jericó y se escondieron en la casa de Rahab, pero había hombres de Jericó que por orden del rey empezaron a busca a los espías. Rahab los escondió en su casa sabiendo que estos hombres israelitas eran enviados por Dios y les dijo: “Sé que el Señor les ha dado esta tierra. Todos tenemos miedo de ustedes. Cada habitante de esta tierra vive aterrorizado. Pues hemos oído cómo el Señor les abrió un camino en seco para que atravesaran el mar Rojo cuando salieron de Egipto.”

Rahab escondió a los espías y les dejó una ventana abierta para que pudieran salir, pero no sin antes pedirle a los espías que no mataran a su familia ni a ella cuando comenzara la batalla de Jericó dejando como señal una cuerda roja en la ventana.

Dios le dio a Josué instrucciones bastante peculiares que deberían de seguir como estrategia para la batalla de Jericó, las órdenes fueron que el ejército de Josué debería marchar alrededor de la ciudad por seis días seguidos. Mientras los soldados marchaban también tocaban sus trompetas y los sacerdotes cargaban el arca del pacto alrededor de la ciudad.

En el séptimo día los israelitas marcharon alrededor de las murallas de Jericó siete veces y Josué les dijo que por orden de Dios todos los ciudadanos de aquella ciudad deberían de perecer con la excepción de Rahab y su familia y que todos los botines de plata, oro bronce y hierro tendrían que ir al depositario del Señor.

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Al dar la orden, los hombres de Josué gritaron a gran voz y las murallas de Jericó fueron milagrosamente cayeron demolidas y el ejército entró a la ciudad y tal como se les fue ordenado dejaron con vida a Rahab y su familia, pero el resto de la ciudad pereció.

¿Cómo eran las murallas de Jericó?

El Muro de Jericó1​ era un muro de protección defensiva o contra inundaciones de la etapa de Pre-Cerámica neolítica A que surgió aproximadamente 8.000 años antes de Cristo.

Una de las paredes fue excavada por Sir Charles Warren en 1868 a petición del Fondo de Exploración de Palestina. El entró a través de los ladrillos de barro de la pared sin darse cuenta de lo que era, lo que sugiere que había poco interés en el sitio. Ernest Sellin y Carl Watzinger excavaron Jericó entre 1907 y 1909 y encontraron los restos de dos muros que inicialmente sugirieron apoyaban el relato bíblico. Más tarde se revisó esta conclusión y sus hallazgos fueron fechados en la Edad del Bronce media (1950-1550 aC). El sitio fue excavado de nuevo por John Garstang entre 1930 y 1936, que volvió a plantear la idea de que los restos de la pared superior eran los descrito en la Biblia. Kathleen Kenyon reanudó extensas excavaciones entre 1952 y 1958 y no encontró una muralla defensiva de la Edad de Bronce tardía o de cerámica.

Quizás el descubrimiento más importante fue la evidencia que la primera pared sugerida por Kenyon era del 8000 AC basado en datación por radiocarbono en el 7825 antes de Cristo. Está rodeada y protegida de un asentamiento neolítico que contenía una comunidad organizada de entre 2.000 y 3.000 personas.

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